Es uno de los grandes cantautores estadounidenses y, ahora, también padre de familia. Pero no deja de hacer giras y publicar discos. El último, ‘We Are Together Again’, es otra joya
No ha sido nunca Will Oldham de esos que siguen las reglas del mercado. Ni siquiera ahora que, con 56 años y casado con la artista Elsa Hansen, se ha convertido en un auténtico hombre de familia. El día de la entrevista acaba de terminar su gira europea en Madrid y solo piensa en volver a casa en su ciudad natal, Louisville (Kentucky), a ser posible con un regalo a su hija Poppy, de cinco años. La idea es comprarle un auténtico traje de flamenca, con sus zapatos y sus castañuelas....
Oldham es más conocido por su alter ego, Bonnie Prince Billy, que ya es un nombre clásico. Es tan respetado por todo el mundo que si empiezas a dar nombres no terminas: Johnny Cash y Rosalía le han versionado; ha grabado con David Byrne o Björk y Bon Iver, PJ Harvey, Robert Plant e incluso Kanye West son fans confesos. Como va a su bola y nunca se ha declarado parte de ningún movimiento, cada vez que el folk o el country vuelven a estar de moda, alguien le cita como padre del invento. Ha sido nombrado padrino del antifolk, del weird folk o del neofolk. Etiquetas que brillan tres o cuatro años y desaparecen. Pero él sigue ahí. en 30 años se ha convertido en una especie de Leonard Cohen doméstico, un músico con sonido áspero que revisa suavemente las raíces de la música popular estadounidense. Y ha resultado ser universal.






