Cada vez más hombres declaran que la paternidad es el centro de su existencia. Los límites de esta afirmación son polémicos en la mayoría de los casos
“Ahora que soy padre, siento que ese es el único rol en mi vida”, dijo Kieran Culkin en una entrevista concedida a Variety. Cuando el actor recogió el Oscar con motivo de su actuación en A Real Pain, lanzó un mensaje a su esposa, Jazz Charton: “Mi mujer me prometió el cuarto hijo con el Oscar, yo he cumplido. Vamos a por ese niño. ¿Qué dices?”, le preguntó. Ahora tienen cuatro hijos. Por su parte Timothée Chalamet, al hablar con la revista Vogue, recordaba haber visto con horror una entrevista en la que un hombre “presumía de no tener hijos y de cuánto tiempo les daba para hacer otras cosas”. Tildó sus palabras de “desoladoras” y comentó que para él, el motivo de la existencia no es otro que procrear. Tom Holland parece estar de acuerdo.“Cuando tenga hijos, ya no me veréis en el cine. Jugaré al golf y seré padre. Desapareceré de la faz de la tierra”, dijo el actor a la revista Men’s Health, dejando claro que, para él, la paternidad es la meta final.
En un momento en el que gran cantidad de madres se esfuerzan por no ser leídas únicamente como tales, cada vez más hombres reclaman lo contrario. Pero, ¿son las condiciones las mismas? Ritxar Bacete, especialista en género, masculinidades, feminismo y políticas de igualdad, explica a ICON que, en un contexto de desigualdad estructural, este fenómeno, lejos de operar como justicia reparadora, supone la reapropiación simbólica del relato. “Durante siglos, la maternidad ha sido una jaula para muchas mujeres: un mandato que lo ocupaba todo y borraba el resto de identidades. Cuando hoy algunos hombres ejercemos de padres lo hacemos desde un lugar radicalmente distinto: la paternidad no nos expulsa del centro, sino que se suma a nuestra biografía sin restar poder, prestigio ni libertad”, explica. “No jugamos con las mismas cartas. Para nosotros, ser padre suele ser un plus; para muchas mujeres, una frontera. Por eso no basta con celebrar el deseo de paternidad masculina: la pregunta es qué tipo de padre queremos ser y qué estamos dispuestos a soltar para ejercerlo”, dice.






