La fantasía de Trump y Netanyahu de hundir por la fuerza el régimen iraní ha provocado una guerra regional fuera de control

De todos los escenarios posibles abiertos cuando el pasado 28 de febrero Donald Trump y Benjamín Netanyahu ordenaron atacar Irán —sin excusa alguna de legítima defensa o mandato internacional, sin autorización del Congreso de EE UU y sin informar a la OTAN—, la guerra se encuentra en uno de los más nefastos. ...

Los bombardeos sobre Irán hace días que dejaron de ser “quirúrgicos” —un eufemismo militar—, multiplicando el número de víctimas civiles; Israel ha llevado la guerra a Líbano, donde ha provocado el desplazamiento forzoso de cientos de miles de personas; y ha pasado a atacar reservas energéticas críticas en Irán en aparente descoordinación con EE UU. Mientras, Trump inunda a diario los medios y las redes sociales con declaraciones contradictorias sobre el objetivo, la estrategia y la marcha de la guerra. En lo que sí se ha mostrado sólido y constante el mandatario estadounidense es en insultar a sus aliados. El viernes llamó “cobardes” a los demás miembros de la OTAN que se niegan a verse arrastrados a una guerra ilegal que ni comparten ni comprenden, al igual que tampoco la apoyan la mayoría de los estadounidenses.