El ataque de Estados Unidos a Irán llevará a una mayor inflación y a un menor crecimiento, sin que nadie sepa explicar las motivaciones de la ofensiva
Tenía razón Mark Carney, entonces presidente de La Vieja Dama (el Banco de Inglaterra) y actual primer ministro de Canadá, cuando echó una sonora bronca a los dirigentes de las grandes aseguradoras por no tener en cuenta el riesgo que corrían si se producía una nueva guerra en el Golfo y quedaban implicados países como Qatar o los Emiratos. Se está viendo ahora: “Si el tránsito por [el estrecho de] Ormuz no pasa a ser de un riesgo normal”, asegura un analista muy respetado en la Casa Blanca, “el sistema económico global pasará de una simple subida de precios a un complicado sistema de racionamiento de combustible y, finalmente, se usará una logística supervisada por la fuerza militar”. En in...
glés, con cuatro palabras lo resumes: será tan malo que llevará a mayor inflación y menor crecimiento. ¿Por qué? Hasta el momento nadie sabe explicar bien cómo se ha podido llegar a la situación actual. Es, dicen algunos analistas, una guerra sin un porqué.
El primer rasgo visible de esa discrepancia la provocó la dimisión de Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, al afirmar que no podía respaldar esta guerra pues Irán “no representaba una amenaza inminente para nuestra nación y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso lobby”. Añadió que “al comienzo de esta Administración, los funcionarios israelíes y miembros influyentes de los medios de comunicación estadounidenses pusieron en marcha una campaña de desinformación que socavó por completo su plataforma de America First y sembró sentimientos belicistas para propiciar una guerra con Irán”.







