La Reserva Federal maneja señales contradictorias: debilidad del mercado laboral y expectativas al alza de la inflación. El BCE deberá demostrar su capacidad de diagnóstico

Cuando Jerome Powell creía que había ganado una batalla, Donald Trump declaró la guerra. El ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán y la furibunda respuesta del régimen de los ayatolás cortando el tráfico en el estrecho de Ormuz han despertado viejas pesadillas para la Reserva Federal de Estados Unidos. Hace más de 50 años, en 1973, los paí...

ses del Golfo aprobaron un embargo de petróleo contra Estados Unidos y otros países por apoyar a Israel en la guerra del Yom Kipur. Las consecuencias de aquella decisión se estudian en los libros de historia. El fantasma de la inflación sumió al mundo en una terrible crisis que los bancos centrales tardaron años en superar.

De momento, la situación no es tan peliaguda. Pero hay motivos para la preocupación. El precio del petróleo se ha disparado desde que empezaron a caer las primeras bombas en Teherán. Las interrupciones en el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial y una cuarta parte del gas natural, amenazan con provocar una crisis energética. El barril del West Texas Intermediate (WTI), el petróleo más usado en Estados Unidos, cotiza en torno a los 100 dólares, un 40% más que hace dos semanas.