El gran triunfo de Bally Bagayoko en Saint-Denis, en la periferia de París, refuerza la estrategia del partido izquierdista de Mélenchon para hacerse con el apoyo de los musulmanes

Es día de mercado en Saint-Denis. Los colores, el perfume de la comida y el zumbido de las conversaciones, si uno cierra los ojos, le transportan a Bamako o Argel. En la segunda ciudad de Île-de-France, la región de París, convive la basílica donde reposan los restos de los reyes de Francia con los comercios y las mezquitas. También con las tiendas halal y las viejas avenidas con nombres de mitos del comunismo.

372354945_948775.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/elpais/2013/06/27/eps/1372354945_948775.html" data-link-track-dtm="">Saint-Denis, con 150.000 habitantes, es también el 93, el código postal de Seine-Saint-Denis, la provincia más pobre de Francia y la que tiene más inmigrantes, un tercio de la población. Y a la vez, la más joven del país. Un cóctel perfecto para quien sepa descifrarlo en el laboratorio electoral.

Según el escrutinio de la primera vuelta de las elecciones municipales, esa persona se llama Bally Bagayoko, francés de origen maliense, candidato de La Francia Insumisa (LFI) y nuevo alcalde de la ciudad elegido con el 50,77%. Pero hay más detrás de esta victoria.