Nuestros políticos, también los europeos, crearon un entorno legislativo ‘mierdogénico’ en el que las peores ideas de las peores personas son las que más dinero generan
El mundo necesita explicaciones: ¿por qué los servicios de internet de los que dependemos son cada vez peores, por qué están empeorando ahora y qué podemos hacer al respecto? La palabra mierdificación no solo responde a estas preguntas, sino que también nos sirve para denunciar de qué forma ha contribuido la UE, a pesar de que cuenta con los medios, los motivos y la oportunidad de dar la vuelta a la situación....
La mierdificación describe el proceso de degradación característico de las plataformas: al principio, se portan bien con los usuarios, al mismo tiempo que buscan la forma de fidelizarlos. En cuanto los responsables de una plataforma saben que los usuarios están fidelizados y no pueden irse así como así, empiezan a tratarlos peor (los espían, los manipulan, los bombardean con anuncios) para atraer a clientes del mundo de la empresa, que también acaban fidelizados, porque necesitan a los usuarios cautivos. Por último, la plataforma elimina el valor que aportaba y no deja más que un valor residual que es el mínimo necesario para mantener a los usuarios atrapados en la plataforma y a las empresas atrapadas en los usuarios. Ese valor se transfiere a los directivos y los accionistas y la plataforma se convierte en un montón de mierda.






