Hablar solo de cosas de clase, que conteste a la pregunta solo quien tenga una solución útil, no mandar audios y otras pistas que ayudarán a la tranquilidad de los que leen casi todos los mensajes
Una de las grandes diferencias de la crianza actual con las anteriores generaciones es que somos los primeros en vivir atrapados en el mini Matrix de los grupos de WhatsApp. Antes podía haber una cierta relación con varios padres de clase y ponerse al día en la puerta del colegio, pero ahora la comunicación digital nos persigue a todas partes y a todas horas. Para l...
o bueno y para lo malo, tenemos al resto de padres y madres de la clase flotando como fantasmas a nuestro lado, desde primera hora de la mañana cuando miramos el móvil en el váter.
Tras muchos años de padre, estando en multitud de grupos, aquí he concretado unas normas ideales (por lo menos para mí) que ayudarán a la tranquilidad de los que leemos y contestamos casi todos los mensajes.
Espero que la columna se vuelva viral y sea mi pequeña contribución a la paz mundial, o por lo menos, nos dé un poquito de paz local.






