Sumar y las formaciones de izquierdas insisten en intervenir el mercado del alquiler mientras las petroleras intentan evitar un golpe
A un lado, las peticiones de los socios habituales de izquierdas. Al otro, las demandas y maniobras de PNV y Junts y de las grandes empresas españolas. De puertas hacia dentro de la coalición de Gobierno, las discrepancias entre el PSOE y Sumar sobre cómo proceder en asuntos tan sensibles como el de la vivienda. El jefe del Ejecutivo, Pedro ...
Sánchez, escenifica este viernes la presentación del primer paquete de medidas anticrisis con las que hacer frente a los efectos que está provocando la guerra desatada en Oriente Próximo, y que por ahora se hacen visibles, sobre todo, a la hora de repostar combustible. El presidente comparecerá tras la celebración de un Consejo de Ministros extraordinario que ha levantado una fuerte expectación y que, a falta de cerrar los detalles de las negociaciones, apunta a un paquete menos ambicioso del que acompañó los compases iniciales de la guerra de Ucrania.
Hay dos razones que explican que, al menos por ahora, la respuesta sea más comedida que la que se produjo en 2022. Por un lado, el impacto macroeconómico del conflicto es menor al de entonces y en el PSOE, responsable de la política económica, apuestan por medidas proporcionadas y quirúrgicas. Por otro, según trasladan fuentes gubernamentales, la debilidad parlamentaria de la coalición y los últimos reveses sufridos en el Congreso obligan al Ejecutivo a presentar un plan de mínimos y menos pretencioso para que coseche el máximo de apoyos en las Cortes. Eso, casi de manera automática, excluye del primer paquete cualquier intervención del mercado del arrendamiento y, en paralelo, obliga a caminar con pies de plomo sobre el sector energético, cuyas empresas han conseguido en varias ocasiones modular el voto de formaciones como el PNV y Junts. Ambas fuerzas resultan vitales para que el real decreto que presente el Gobierno obtenga luz verde.






