La izquierda presiona para conservar el escudo que protege a los inquilinos más vulnerables, y PNV y Junts luchan para suavizarlo a favor de los propietarios

Si no hay un cambio de última hora después de una noche negociadora que se prevé muy ajetreada, el Consejo de Ministros, con Félix Bolaños al frente de la conversación a varias bandas, tiene previsto aprobar este martes de nuevo el decreto del escudo social con la subida de las pensiones que los votos de PP, Vox y Junts tumbaron hace una semana en el Congreso. Pero esta vez, según distintas fuentes gubernamentales y parlamentarias, lo troceará aún más de lo que lo hizo el año pasado, cuando ya sufrió para aprobarlo.

Salvo cambio de última hora, o un retraso in extremis —aún habría una semana más de margen para aprobarlo— el decreto se partirá en dos para que sea más fácil aprobarlo y se llevará hoy al Consejo de Ministros. En uno irán las pensiones y otras cuestiones del escudo social que sí concitaban consenso, y en otro la moratoria antidesahucios, que rechazaba Junts y a la que el PNV también pone pegas.

El Gobierno se está encontrando, en un asunto tan delicado y divisivo como la política de vivienda, con una dificultad que ya se vio cuando hubo que pactar un paquete fiscal a finales de 2024: España tiene un Gobierno progresista, pero el Parlamento tiene una mayoría claramente conservadora en cuestiones clave. Por eso el Ejecutivo hace todo tipo de malabares, incluidos los decretos ómnibus, para intentar forzar a los nacionalistas de derecha a apoyar medidas de izquierda.