En un proceso tan complejo, prolongado y lleno de contradicciones, violencia, alianzas y desigualdades es evidente que se produjeron abusos

Las declaraciones del Rey diciendo que en la conquista de América se produjeron abusos son de sentido común. También es razonable señalar, como hizo, que no podemos aspirar al conocimiento desde un “excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso”. En un proceso tan complejo, prolongado y lleno de contradicciones, violencia, alianzas, rupturas y...

desigualdades es evidente que se produjeron abusos.

La sobrerreacción que vemos en sectores variados, por parte de quienes celebran o denuncian una disculpa que no se produjo, muestra que estamos muy ocupados pero sobre todo en el hiperanálisis. Que una obviedad resulte tan desestabilizadora confirma que andamos bastante desquiciados. Por supuesto, el contexto está marcado por las exigencias desabridas del anterior presidente mexicano. Y algunos sospechan que esto podría acabar, tarde o temprano, en una petición de perdón que, además de ser ridícula, no llevaría a ninguna parte: como recuerda en La invención del agravio Félix Ovejero, quien obtiene réditos de la ofensa no ve mucha ventaja en cancelarla.