Las palabras de Felipe VI sobre los abusos de la Conquista son un acierto histórico y abren el camino para la necesaria reconciliación
El reconocimiento por parte del rey Felipe VI de que la Conquista de América estuvo marcada por “abusos y controversias”, y la respuesta positiva de la presidenta mexicana a esas palabras, marcan un punto de inflexión en una relación que en los últimos años ha estado tensionada por la gestión de ese pasado. No es un cierre, pero sí un cambio de tono que abre una vía más constructiva para abordar una historia compartida que sigue pesando en el presente.
Las palabras de Felipe VI suponen un paso relevante en una conversación históricamente incómoda entre España y México. No es la primera vez que se aborda este pasado, pero sí es significativo que lo haga la Jefatura del Estado asumiendo una visión más completa y menos defensiva de un episodio que sigue teniendo una fuerte carga simbólica en la relación bilateral, después de que el Rey decidiese no responder a la carta que le envió el expresidente Andrés Manuel López Obrador exigiendo disculpas por los abusos de la Conquista. La reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum, que ha valorado positivamente el gesto, confirma que existe margen para avanzar desde el reconocimiento mutuo y desde un tono más sereno y eficaz. La imposibilidad de organizar una visita de Estado es una anomalía histórica que debe corregirse. El intercambio de estos días apunta a una voluntad compartida de rebajar la tensión y buscar puntos de encuentro en una cuestión, como la petición de perdón a los pueblos indígenas, que nunca debería haber desembocado en un conflicto.







