En la polémica sobre la petición de perdón por la conquista, tanto el nacionalismo español como el mexicano se dirigen a un público doméstico: aspiran a la hegemonía cultural frente a sus adversarios internos

De manera un tanto informal, Felipe VI ha dejado caer que en la conquista de América hubo abusos y controversias. Gran noticia y notable escándalo. Le ha costado años hacerlo, pero sus palabras, bastante medidas, pueden servir para suavizar las relaciones con México, emponzoñadas por la cuestión. Sin embargo, destacadas voces de la extrema derecha, y de la derecha extrema,

href="https://elpais.com/espana/2026-03-22/la-deriva-antisistema-de-la-extrema-derecha-abre-la-veda-contra-el-rey.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2026-03-22/la-deriva-antisistema-de-la-extrema-derecha-abre-la-veda-contra-el-rey.html" data-link-track-dtm="">se han revuelto con ferocidad, porque semejante afirmación pone en duda sus creencias más profundas: al parecer, los enemigos de España acechan incluso entre los consejeros del Monarca.

Esta polémica tiene poco que ver con el trabajo de los historiadores solventes, y mucho más con un conflicto político entre dos nacionalismos contemporáneos. En concreto, entre el mexicano y el español, que, por no desentonar con un ambiente mundial inundado de proclamas patrióticas, reivindican sus pasados míticos. Abrió fuego el presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando en 2019, quinto centenario del desembarco castellano, exigió al Rey que el Estado español pidiera disculpas por las ofensas coloniales y facilitase así una reconciliación histórica. No contestó don Felipe, sino el Gobierno, responsable de la política exterior, que rechazó el propósito. La actual presidenta, Claudia Sheinbaum, reiteró los argumentos de su predecesor y no invitó al monarca en 2024 a su toma de posesión. Ambas posturas, la reclamación de perdón y la tajante respuesta, acompañada en los medios españoles con ataques a los mandatarios mexicanos, hunden sus raíces en las respectivas identidades nacionales, que hay que tomar en serio.