El triunfo en el Clásico Mundial contra Estados Unidos desata una celebración colectiva que trasciende la política y reafirma el peso del béisbol en la identidad del país

Venezuela amaneció feliz este miércoles tras la conquista del Clásico Mundial de Béisbol por su selección nacional. Fue un día de consensos, sin espacio para rencores políticos ni suspicacias. Luego de una prolongada celebración nocturna, Caracas y el resto de las ciudades despertaron en calma: la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó Día de Júbilo Nacional y se suspendió la jornada laboral. El corneteo de automóviles, autobuses y motos todavía se escuchaba de forma intermitente en las calles ya entrada la tarde.

Muchos venezolanos han salido de sus casas vestidos con el uniforme de la selección. Amigos se abrazaron, desconocidos se felicitaron. Las conversaciones sobre la victoria frente al poderoso equipo de Estados Unidos circulan de grupo en grupo: de mesa en mesa, en restaurantes, en ascensores que suben y bajan.

“Es un logro que quedará para siempre en el corazón de nuestro país”, declaró Rodríguez. Varios jerarcas del gobierno, como Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta, han hecho apariciones públicas con la gorra de la selección. El régimen organizará un concierto gratuito en homenaje a los peloteros en la recién inaugurada Plaza de la Juventud, en la caraqueña zona de Bellas Artes. A pesar de lo simbólico de la victoria, han sido escasos los comentarios que vinculan el triunfo con el ataque militar estadounidense del 3 de enero.