El país de los faraones es uno de los destinos más fascinantes, sobre todo si te gusta la historia y las ruinas arqueológicas. Tiene, además, precios muy asequibles. Pero no es oro todo lo que reluce

Egipto es un país maravilloso que hay que ver una vez en la vida. Sus yacimientos arqueológicos superan, en mi opinión, a los de cualquier otro lugar del mundo. Está habitado, además, por gente muy amable y hospitalaria. Pero, por desgracia, tanto

="https://elpais.com/economia/2026-03-06/el-sector-del-turismo-anticipa-un-trasvase-de-viajeros-hacia-espana-por-el-conflicto-en-oriente-proximo.html" data-link-track-dtm="">turismo masivo ha hecho que todo el que se arrima a un turista, tenga el oficio que tenga, parezca tener como objetivo sacarle el dinero como sea. Así que, probablemente, vas a acabar quemado.

Ten en cuenta esto si vas a ir a Egipto (cosa que, a pesar de todo, te recomiendo).

En general, debes tener en cuenta que la inmensa mayoría de la oferta turística para Egipto que encontrarás en una agencia de viajes o un portal web responde a un paquete estándar de una semana que contempla siempre lo mismo: Cairo, Luxor, un crucero por el Nilo hasta Asuán y una excursión desde allí para ver a Abu Simbel. Los paquetes más baratos son garrafón total, tanto en la calidad de los hoteles como del crucero. Baratos son estos paquetes, sí, pero no esperes mucho. Si puedes permitirte pagar un poquito más, trata de que te hagan un programa un poco a medida, con dos cosas indispensables: estar más de un día en Luxor y pasar una noche en Abu Simbel para verlo con tranquilidad, disfrutar del espectáculo de luces por la noche y no darte el madrugón de tu vida, todo para regresar a comer al crucero.