El portero argentino liderará ante el Tottenham la defensa del 5-2 logrado por los rojiblancos en la ida
Los silencios reinan cuando Jan Oblak, Juan Musso y el tercer guardameta, el canterano Salvi Esquivel, se quedan a solas en el Cerro del Espino con Pablo Vercellone, el preparador de porteros desde que Diego Pablo Simeone se hizo cargo del Atlético de Madrid en diciembre de 2011. Oblak habla poco, Musso menos y Esquivel, como novato, escucha, mira y calla. La lesión muscular de Oblak ha pro...
vocado que esta noche en el Tottenham Stadium (21.00, Movistar+ Liga de Campeones), el meta argentino pase su segunda gran prueba después de aprobar con nota en la vuelta de las semifinales de Copa ante el Barcelona en el Camp Nou (3-0). Musso (31 años) encajó tres goles, pero algunas de sus intervenciones impidieron que el conjunto de Hansi Flick culminara la proeza de igualar o superar el 4-0 de la ida.
En el vanguardista coliseo de los Spurs, al norte de Londres, Musso liderará la defensa del 5-2 que el Atlético obtuvo en la ida. “De Musso destaco primero lo intangible, porque ha conseguido lo más difícil. Primero, estar inactivo y cuando ha tenido que salir dar la sensación de que lleva jugando toda la temporada. Y segundo, cuando no juega Oblak, ha logrado que la parroquia rojiblanca esté totalmente despreocupada. Es el mejor portero en la era Oblak que ha tenido el Atlético, incluido yo mismo”, advierte Miguel Ángel Moyá, el primer portero contra el que compitió Oblak desde que el meta esloveno firmó con el Atlético en el verano de 2014. “Tenemos dos grandes porteros y cuando juega Musso también nos genera confianza”, asegura Cardoso, que apunta al centro del campo como acompañante de Marcos Llorente. “Tiene un físico privilegiado, es alto [1,91m] y muy fuerte. Domina los gestos de portero argentino en el uno contra uno. Es rápido e intuitivo, con reflejos muy buenos, y tiene determinación para salir. Con los pies cumple bien. No es Ter Stegen, pero tiene ese saque plano de golpeo de tres dedos que le da al equipo la posibilidad de montar contragolpes”, le describe técnicamente Moyá.






