El meta y el atacante argentino sostienen al conjunto de Simeone en los peores momentos de un partido loco que el Tottenham ganó por la mínima al final

Primero Musso y después Julián Alvarez sostuvieron al Atlético en el Tottenham Stadium para certificar su pase a los cuartos de final, donde le espera el Barcelona. En los peores momentos para su equipo emergieron primero el meta y después el atacante. Tuvo que empatar por dos veces el Atlético, derrotado en el último minuto por un penalti inocentón de Giménez. Pasaron los rojiblancos, pero ante el Barça de Flick tendrán que ajustarse en defensa.

La titularidad de Le Normand en vez del dominante central en el que se ha convertido Marc Pubill fue la decisión más relevante de Simeone para configurar el once. Pubill sentía molestias en las costillas y el preparador argentino escogió a Le Normand por delante de Giménez y Lenglet. El zaguero hispanofrancés se juega acudir al Mundial con la jerarquía de titular y este curso está tocando más el banquillo de lo que esperaba. Un cambio de aires en el próximo mercado si su situación no mejora no es descartable. Y estuvo exigido Le Normand desde el primer balón.

El saque del centro del campo del Tottenham acabó en Vicario, que mostró una de las recetas del Tottenham para alcanzar una gesta que se presentaba complicada. El meta soltó una patada larga y al rechace de Le Normand acudieron los jugadores de Tudor en plan guerrilla vietnamita. Juego aéreo, exuberancia física y velocidad en los costados. Con esos argumentos encajonó el Tottenham a un Atlético que tardó unos cuantos minutos en pasar del centro del campo. Eso sí, la primera vez que lo hizo marcó gol, aunque Lookman estaba en fuera de juego cuando empujó el centro de Llorente. Este mismo, al poco, le hizo un roto a Spence y cuando de nuevo el atacante nigeriano se disponía a marcar a placer le rebañaron el disparo. Ahí se quedó varado el Atlético hasta el tramo final del primer tiempo. Los empellones del Tottenham y la incapacidad para salir de la presión a la que era sometido le anclaron en el área de Musso. Gray y Sarr se imponían en los duelos en el medio y trataban de lanzar a Tel y a Simons. Fue una rosca del primero la que pilló a toda la defensa del Atlético de campo y playa. Perdió la marca Le Normand y Molina no se enteró de que a su espalda estaba Kolo Muani. El salto y el cabezazo picado del delantero francés fueron de libro. Musso solo pudo contemplar la lindeza del remate clavado a un par de metros.