El lateral reconvertido en central potencia a su pareja en el eje de la defensa del equipo de Flick

Cuando terminó el entrenamiento del Barcelona, el último antes de recibir este miércoles al Newcastle en el duelo de vuelta de los octavos de final de la Champions (18:45, Movistar; 1-1 en la ida), Joan Laporta se presentó en el campo Tito Vilanova. Según uno de los presentes, el presidente arengó a la plantilla, abrazó a cada jugador e incluso se animó a ve...

rsionar el baile con el que celebró su victoria en las elecciones del pasado domingo. “Nos ha venido a visitar y le hemos dado la enhorabuena. Nos recordó que seamos nosotros mismos y que estamos a un nivel espectacular”, contó minutos después Pau Cubarsí en la sala de prensa. No era la primera vez que los jugadores de Hansi Flick mostraban su complicidad con el presidente: el día de los comicios, un grupo de futbolistas, entre ellos el central, se abrazó y cantó con Laporta tras votar. “Cada uno tiene la libertad de expresarse como desee”, subrayó el catalán.

No es una temporada sencilla para el central de 19 años, por momentos atrapado en la montaña rusa emocional del entorno azulgrana. De señalado a erigirse como líder indiscutible de la defensa pasó a ser cuestionado por un sector del club. Nunca, sin embargo, su jerarquía estuvo en duda para Hansi Flick. “Cubarsí está al nivel de Lamine, pero en defensa”, lo elogió el técnico alemán. El problema, según explican desde la dirección técnica, no era de Cubarsí, sino de la manera de defender del equipo. “Puede ser normal que un chaval de 19 años tenga un bajón, pero Pau no era el responsable, ni mucho menos. Era un problema colectivo, empezando por la presión”, destacan.