El lateral, suplente de Balde la temporada pasada, se ha erigido como la solución para cubrir el vacío en el central izquierdo tras meses de pruebas

Hansi Flick prometió, tras la derrota ante el Chelsea, que se vería un mejor Barça. Este martes, ante el Atlético de Madrid, cumplió. Por primera vez en un gran escenario, el equipo venció como lo hacía el Barcelona de la temporada pasada: eléctrico, vital y con remontada, la quinta del curso en siete partidos. Lo hizo con intensidad, gracias al regreso...

a la titularidad de un Raphinha que comandó al equipo y levantó la grada, y a un Pedri estelar, el pegamento que une todas las piezas. “Nuestra actuación ha sido de otro nivel ante un gran rival. Necesitábamos una victoria así para ganar confianza”, aseguró Flick en la rueda de prensa posterior. Parte de la mejora se explicó también en una versión más sólida en defensa, que venía sufriendo este curso tras la dolorosa marcha de Iñigo Martínez, y que dejó al Atlético con tan solo dos remates a portería. Y la solución ha sido inesperada: Gerard Martín.

Flick ha probado esta temporada hasta cinco parejas distintas de centrales, modificando el eje de la zaga titular en trece ocasiones de un encuentro a otro. Un vaivén de pruebas para suplir una baja tan sensible como la de Iñigo mientras el club rastreaba el mercado. Y con una defensa en la que Cubarsí presentó problemas en la rodilla, Koundé no es el mismo del año pasado, Araujo ha pedido tiempo para recuperarse anímicamente tras su expulsión en Stamford Bridge y Christensen no termina de cuajar. En la ecuación, Eric García, fundamental, es utilizado por Flick en diferentes posiciones —central, lateral y mediocentro— gracias a su gran polivalencia, y Balde es dueño de la banda izquierda.