El estudio creado en 1988 por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta repasa una trayectoria de cuatro décadas en el museo gironés de la Garrotxa
Llovía sin parar el domingo 15 de marzo sobre los muros de caliza del museo de la Garrotxa (Olot, Girona). Sobre la parte central del patio del’Hospici colgaban las imágenes a gran tamaño de algunos de los muchos proyectos del estudio de arquitectura RCR, creado en 1988 por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta (RCR), compañeros de la Escuela del Vallés de Arquitectura. La institución acaba de inaugurar la exposición RCR arquitectes. Raíces y alas, comisariada por Jaume Prat, que repasa sus 38 años de trayectoria, visitable hasta el 9 de agosto. Esa es su gran obra: entrelazar cuatro décadas.
“Allí aprendimos a trabajar el territorio”, recuerda Aranda. Parece lejano aquel 2017 en el que ganaron —los únicos españoles junto con Rafael Moneo— el premio Pritzker de arquitectura, el galardón más importante al que puede aspirar un arquitecto, y les proyectó más, si hacía falta, al mundo. Aunque poco a poco hubo cambios de escala. De la Casa [laboratorio] para un herrero y una peluquera, por ejemplo, en Olot, al museo Soulages (Francia, 2014) y sus telas negras, o el proyecto de 3.000 viviendas residenciales en marcha en Albania. Nada sería posible sin conocer tan bien el territorio donde se asientan. Quizá por eso, para algunos, sea uno de los estudios españoles de arquitectura más trascendentes de las últimas décadas.






