La creación del campeón nacional de la defensa se rodea de incertidumbre por la intervención no explicada del Ejecutivo

El futuro de Indra Group, la mayor empresa española de defensa y tecnología, con una capitalización bursátil superior a los 10.000 millones de euros, se rodea ahora de incertidumbre por la intervención del Gobierno, que a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) controla el 28% del capital. El Ejecutivo reconsidera su posición inicial de que Indra se convierta en el campeón nacional de la defensa en un momento en el que la inestabilidad geopolítica ha disparado la inversión militar en toda Europa.

La acción de Indra fue la más alcista del Ibex el año pasado, con una subida del 184%, y en lo que llevamos de año avanza un 20% adicional. Esa escalada se explica en que los inversores entienden que Indra está llamada a liderar la producción para el Ejército español y a competir de tú a tú con gigantes europeos como Rheinmetall, Leonardo y Thales. En ese contexto se encuadra la fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), propiedad del presidente de Indra, Ángel Escribano, y su hermano Javier. Ambas compañías tienen negocios complementarios, y su unión es un paso largamente esperado para que España cuente con la industria de defensa que necesita.