El encarecimiento en las cadenas de suministro y la obstrucción del paso en Oriente Próximo se suman a la crisis de financiación en el sector. La ONU prevé retrasos de seis meses en las entregas

El flujo de ayuda humanitaria para las mayores crisis del planeta está en jaque tras el bloqueo del estrecho de Ormuz y los cierres del espacio aéreo como consecuencia de la crisis en Oriente Próximo. La ONU y organizaciones humanitarias como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), Unicef y Save The Children confirman impactos directos en sus operaciones en Oriente Próximo y África subsahariana por el bloqueo en Ormuz y el estancamiento de alimentos, medicinas y otros insumos de emergencia almacenados en centros logísticos de Dubái.

También han aumentado los costes en las cadenas de suministro debido al incremento del precio del petróleo ―el barril ha llegado a estar por encima de los 100 euros― y a que las navieras están cobrando nuevos cargos y seguros adicionales por el riesgo que supone navegar en tiempos de guerra. Esto, a su vez, ha desencadenado un efecto dominó sobre los precios de los fertilizantes y de los alimentos. Por otra parte, la suspensión de rutas marítimas por razones de seguridad conllevarán retrasos de hasta seis meses en las entregas de ayudas de un sector que ya había sido golpeado en 2025 por los recortes financieros tras la drástica reducción de donaciones de Estados Unidos y algunas potencias europeas.