El TPI persigue desde 2002 la impunidad de los líderes mundiales, pero ahora se enfrenta a presiones sin precedentes
Desde hace casi un cuarto de siglo, el Tribunal Penal Internacional (TPI) representa la esperanza de un mundo en el que incluso los líderes más poderosos rindan cuentas por sus actos. Actualmente, esta institución permanente se encuentra sumida en una gran crisis. En marzo de 2023, la emisión de
nal/2024-09-03/putin-desafia-la-orden-de-detencion-del-tribunal-penal-internacional-con-un-viaje-oficial-a-mongolia.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2024-09-03/putin-desafia-la-orden-de-detencion-del-tribunal-penal-internacional-con-un-viaje-oficial-a-mongolia.html" data-link-track-dtm="">una orden de arresto contra el presidente ruso, Vladímir Putin, causa un gran revuelo. Un año más tarde, exigió también la detención del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su ministro de Defensa, Yoav Gallant, acusados de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Gaza. Son decisiones históricas, pero que exponen al TPI a represalias sin precedentes.
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