La fuerza tranquila de la que Salvador Illa hace bandera también requiere relato
En un momento en que el mundo quema, con el incendiario Trump como jefe de ceremonias avivando las tensiones de un lado a otro, es chocante el contrapunto catalán. El grado cero de la tensión política, el perfil bajo como punto de encuentro después de la batalla. Se deja oír
lianca-catalana-y-la-ultraderecha-que-se-disfraza-de-izquierda-defiende-a-las-mujeres-pero-solo-frente-a-los-musulmanes.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/podcasts/hoy-en-el-pais/2026-02-02/alianca-catalana-y-la-ultraderecha-que-se-disfraza-de-izquierda-defiende-a-las-mujeres-pero-solo-frente-a-los-musulmanes.html" data-link-track-dtm="">la voz discordante de Sílvia Orriols, la extrema derecha que, como en toda Europa, busca capitalizar el desconcierto de las derechas. Pero incluso ella queda lejos de los decibelios de Abascal y compañía.
Han pasado ya casi nueve años desde el referéndum de la independencia del 1 de octubre de 2017 y de la efímera proclamación de independencia del 27 de octubre (ni siquiera publicada) a la que siguió la aplicación del artículo 155 por parte del gobierno de España que llevó a Puigdemont a la fuga y a otros muchos dirigentes del procés a la cárcel. A toda velocidad se pasó del estado expectante de una movilización singular al brindis al sol de la proclamación imposible y de esta a la desbandada, al estado de excepción y a la resaca: una bajada de tensión que ha mandado aquella revuelta al jardín de los recuerdos. Y ahora mismo, hierve el mundo, al ritmo de Trump, las derechas españolas —Vox y PP— están en la embestida permanente a Pedro Sánchez, y este despliega protagonismo para seguir vivo aquí y en Europa. El ruido y la tensión alimentan la escena española y, sin embargo, aquí, en Cataluña se ha impuesto el perfil bajo, la política sin grandes exclamaciones, la calma sin atributos precisos que el presidente Illa ha impuesto como modelo. Y la nave va sin grandes sobresaltos. Y, sin embargo, la convivencia necesita alicientes: ideas y perspectivas.







