Javier Bardem fue la única estrella en pronunciarse sobre los conflictos en Oriente Próximo: “No a la guerra. Palestina libre”. Muy pocos de los candidatos a los galardones portaron insignias y símbolos

“Todos los que nos están viendo en este momento, en todo el mundo son muy conscientes de que vivimos tiempos muy caóticos y aterradores”, afirmó Conan O’Brien en el monólogo de inicio de la 98ª edición de los premios de la Academia de Hollywood. “Es en momentos como estos cuando creo que los Oscar cobran especial relevancia”. Sin embargo, casi ninguno de los que pasaron por el escenario del teatro Dolby este domingo mencionó los episodios “aterradores” por los que atraviesa el mundo. Esta noche, en la que estaban representados 31 países de seis continentes, nadie nombró Ucrania, Irán, Israel, Gaza... El nombre de Palestina solo sonó una vez.

Javier Bardem prometió durante la alfombra roja que utilizaría el altavoz de los Oscar para hablar de “las cosas que importan”. Lo cumplió. Antes de entregar la estatuilla a mejor película internacional, el actor español se arrancó con un: “No a la guerra. Palestina libre”. No fue el único, pero tampoco hubo muchos más.

Le siguió el director de Valor sentimental, Joachim Trier, tras recoger el premio de manos de Bardem y de la actriz Priyanka Chopra Jonas. El cineasta realizó un poderoso discurso en el que parafraseó al novelista estadounidense James Baldwin: “Todos los adultos son responsables de los niños y no deberíamos votar a los presidentes que no tienen esto en cuenta”. Trier también quiso agradecer a todos los directores internacionales contra los que competía y que han retratado temas como las guerras y los conflictos bélicos.