El papel de los padres no es apagar intereses, sino ajustar las expectativas para que los menores no se creen falsas expectativas. Querer trabajar en redes sociales refleja un cambio estructural en la forma en que se concibe hoy el estudio y el talento
Durante décadas, el imaginario familiar sobre el futuro profesional de los hijos fue relativamente claro: títulos universitarios y trayectorias previsibles. Sin embargo, la irrupción de las plataformas digitales, la inteligencia artificial y la llamada economía del creador ha alterado esta narrativa. Cuando un adolescente dice hoy
ais.com/mamas-papas/2021-06-02/tiktok-el-puente-hacia-nuestros-adolescentes.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/mamas-papas/2021-06-02/tiktok-el-puente-hacia-nuestros-adolescentes.html" data-link-track-dtm="">que quiere ser tiktoker, muchos padres lo interpretan como una señal de frivolidad o de falta de ambición. Pero la realidad es más compleja: detrás de esta aspiración se esconde una transformación profunda del mercado laboral y, sobre todo, de las competencias que deben tener los jóvenes. La frase, que se repite en algunos hogares y se recibe por parte de los progenitores con una mezcla de desconcierto y preocupación, refleja un cambio estructural en la forma en que se conciben el estudio, el talento y la estabilidad profesional.






