Con una búsqueda rápida en Instagram o TikTok es fácil encontrar a niños y adolescentes convertidos en influencers. Algunos muestran su rutina, y muchos participan en trends de baile. En varios perfiles con una media de más de 100.000 visualizaciones por vídeo, se observa que generan contenido casi a diario y que muchos cuentan con agencias que los representan. En la mayoría, se indica que son gestionadas por sus padres. Estos menores, sin embargo, reciben a menudo mensaje...

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s públicos de contenido más o menos explícitamente sexual, que no son borrados por los administradores de sus perfiles virtuales. Sucede que el borrado de comentarios reduce la visibilidad del post. El proyecto de Ley Orgánica para la protección de los menores en entornos digitales presentado por el Gobierno ha salido adelante esta semana en el Congreso tras superar el veto de Vox. Pero la propuesta ni siquiera toma en consideración situaciones en las que los niños no son usuarios pasivos de las redes, sino también creadores de contenido. Los expertos advierten de que, en su búsqueda de likes y visualizaciones, los menores pueden ser llevados a reproducir conductas sexualizadas que no corresponden a su edad.