Los galos resuelven una borrachera histórica ante Inglaterra (48-46) y frustran a Irlanda, que venció en su duelo ante Escocia

La anarquía absoluta del mejor Francia-Inglaterra de la historia reciente —y quizás no tan reciente— se resume en una patada del arquitecto galo, Antoine Dupont, y en la carrera infinita de su gacela, Louis Bielle‑Biarrey, que lo caza para poner la guinda a una actuación histórica con cuatro ensayos con los que bate, a sus 22 años, su propio récord en un Seis Naciones (nueve). Así mantuvieron los galos el título ante su eterno rival, que se rebeló de su peor crisis y estuvo a punto de dar el torneo a Irlanda, que ganó a primera hora de la tarde a Escocia (43-21) y necesitaba un tropiezo bleu. Con un sufrimiento agónico que requirió la patada entre palos de Thomas Ramos con el tiempo cumplido para un 48-46 que entra directo en la historia.

El festival de ataques incisivos y defensas porosas empezó con dos ensayos de Bielle‑Biarrey, que cazó las patadas de su apertura, Jalibert, y su zaguero, Ramos, ante las dudas de la trasera inglesa. Eran dos buenos motivos para allanar el camino al título. Pero Inglaterra desenfundó su orgullo herido después de tres derrotas consecutivas, incluida la primera de su historia ante Italia el sábado anterior, y se adueñó del partido con su delantera. Lo hizo porque redujo a la mínima expresión los errores, nada que ver con la escopeta de ferias del último mes. Y porque encontró el colmillo para transformar su posesión en puntos.