El fichaje de Flick, el éxito del un equipo salido de La Masia y el Camp Nou avalan la propuesta electoral del expresidente, que aspira a la reelección
Joan Laporta acostumbra a desayunar en el Europa Café, muy cerca de su despacho en la Diagonal, próximo también a su domicilio y a cinco minutos del Camp Nou. La compañía y la duración del almuerzo dependen de si el hoy candidato a las elecciones azulgranas ejerce de abogado o de presidente del FC Barcelona. La tarea de ejecutivo es más rápida y solitaria mientras que la de directivo suele ocupar más tiempo y reunir a más gente, la mayoría vinculada al Barça. ...
“El Laporta abogado se podía levantar de la mesa y excusarse porque necesitaba tiempo para limpiar la oficina antes de que llegara el cliente con el que precisaba alcanzar un acuerdo mientras que el Laporta presidente se da su tiempo antes de irse al Camp Nou”. Así lo cuentan una, dos y hasta tres personas que han coincidido con Laporta en el Europa. “Vivo de mi trabajo”, responde cuando es interpelado acerca de su dedicación laboral por su adversario Víctor Font.
El nexo para que las tareas del despacho y del club funcionen es Manana Giorgadze, secretaria, jefa de presidencia y persona de máxima confianza, de la misma manera que el interlocutor con el equipo y la administración deportiva es su excuñado Alejandro Echevarría, una figura discutida por no tener cargo asignado y por la vinculación que tuvo con la Fundación Franco. No es casual que sea conocido como el “conseguidor” por controlar el vestuario, mediar por Xavi y por Messi y ser amigo de Deco.









