La NASA intentará mandar en abril a cuatro astronautas a rodear el satélite terrestre, en una misión que ya no cuenta con competencia soviética, sino de China

Todo está listo para lanzar la primera misión tripulada a la Luna en 50 años el próximo 1 de abril, según anunció la NASA este jueves. Para aquellos que pudieron seguir la aventura de los primeros vuelos hacia el satélite de la Tierra, es imposible evitar comparaciones entre

.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/elpais/2018/12/19/album/1545226053_741818.html" data-link-track-dtm="">Apolo 8, la primera expedición que orbitó la Luna, en 1968, y la inminente Artemis 2. Con casi seis décadas de distancia, se repiten los preparativos para un asalto lunar, pero las circunstancias geopolíticas son muy distintas. Hoy la competencia rusa es inexistente (la china es otro asunto) y la sensación de “carrera espacial” ha desaparecido. Y con ella, la épica pionera que caracterizó al Apolo 8.

La idea de enviar aquella expedición hacia la Luna surgió en el verano de 1968. Fue una propuesta de George Low, responsable de la Oficina del Programa de la Nave Apolo. El programa preveía un primer vuelo de la cápsula principal alrededor de la Tierra en octubre de ese año; le seguiría otro, asimismo orbital, que incluiría también el módulo lunar. Pero el módulo lunar no estaría listo hasta la primavera, con lo cual todo el programa iba a retrasarse, poniendo en peligro el objetivo marcado por Kennedy: “En la Luna antes del fin del decenio”.