“Los ciudadanos no pueden dudar de que lo más importante es garantizar la seguridad”, dice el portavoz de Putin
En Moscú, la ciudad donde 180.000 cámaras identifican a los transeúntes mediante inteligencia artificial, los teléfonos no se conectan a internet desde hace una semana por orden de los servicios de seguridad rusos. “Si nos preguntan cuánto durarán estas medidas, durarán mientras sean necesarias nuevas medidas para garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos. Los ciudadanos no pueden dudar de que lo más importante es garantizar la seguridad”, justificó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, con un retruécano digno de una novela distópica. Ni contactar con familiares ni leer la prensa; ni pedir un taxi, ni entrar a la aplicación del banco o hacer un trámite administrativo. En un mundo remodelado por internet, el Kremlin ensaya el apagón total cuando le vengan mal dadas.
Peskov, en su cita al estilo George Orwell, no especificó si “la seguridad” que deben proteger sus fuerzas era la seguridad de sus ciudadanos o del propio Gobierno.
“¿A ti te funciona YouTube?” o “Perdona, estaba en la calle y no he recibido ningún mensaje” son dos de las frases más habituales estos días. En algunas zonas de Moscú apenas funcionan unas pocas web. En otras áreas, como el centro y el interior del Metro, directamente no hay internet en el móvil. “Al entrar, a la derecha”, dice el mensaje del primer amigo que llegó a un restaurante a las ocho de la tarde. Su mensaje se envió por WhatsApp a las 12 de la noche, cuando se reconectó automáticamente al wifi de su casa por primera vez.








