La militarización de la inteligencia artificial representa un desafío político y moral

Las negociaciones sobre armas autónomas en la sede de Naciones Unidas en Ginebra han entrado en un punto crítico este mes de marzo. Tras años de debates bajo el paraguas de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCW), los Estados siguen sin consenso para fijar límites a la inteligencia artificial aplicada al armamento. Y el tiempo, como ha alertado la campaña Stop Killer Robots, juega en contra. La ...

tecnología avanza a un ritmo que amenaza con dejar obsoleta la capacidad regulatoria de los gobiernos antes de que exista un marco común.

Lo que está en juego ya no es solo el control del campo de batalla del futuro, sino la redefinición de la relación entre poder político, industria tecnológica y ciudadanía. Por primera vez en la historia, las decisiones críticas que afectan a la vida de las personas —desde obtener un crédito hasta, potencialmente, ser considerado objetivo militar— pueden quedar en manos de sistemas no humanos. La delegación de funciones antes exclusivas del juicio humano configura una transformación histórica comparable a otras grandes revoluciones tecnológicas, pero con riesgos éticos y sociales infinitamente mayores.