Con Vinicius como único atacante claro, el técnico dirigió todos los balones parados largos del portero hacia la banda del uruguayo, un plan que acabó en el primer gol al City

La víspera de golear al Manchester City en el Bernabéu, Álvaro Arbeloa andaba expectante por lo que pudiera estar maquinando Pep Guardiola: “Siempre tiene una sorpresa preparada. Por mucho que veas a sus equipos, cuando hay un partido de este tipo sabes que algo diferente te tiene preparado”. Confesaba su estado de alerta mental mientras llevaba días preparando su propia sorpresa, que empezó a desenvolver de manera discreta en el minuto 7.

Courtois dispuso entonces del primer saque de puerta y lo ejecutó en largo, hacia la banda derecha, al campo del City, donde Valverde tocó la pelota de cabeza por encima de O’Reilly. No parecía nada, una elección más. Diez minutos más tarde tenía que sacar una falta desde su área. Miró a Vinicius en la izquierda, pero terminó apuntando a la misma zona de Valverde, que volvió a llevársela ante el lateral inglés. El siguiente saque de puerta lo tocó en corto Rüdiger y Courtois repitió el envío largo a Valverde más allá del medio del campo. Esta vez el uruguayo superó a O’Reilly con el control y se lanzó hacia el área. Regateó a Donnarumma y marcó el 1-0 que empezó a decantar el partido, y tal vez la eliminatoria.