El entrenador del Real Madrid, que valora la reacción tras encajar el 0-2, lamenta las concesiones atrás
Vincent Kompany, vestido con ropa urbana muy ancha, saludó uno a uno a todo el cuerpo técnico del Madrid que se encontraba en el banquillo. No es habitual tanta cortesía en un entrenador en ese momento tan protocolario. La norma suele reducirse a un breve saludo al colega, media vuelta y a otra cosa. El belga, que recibió también tras el descanso el abrazo de Vinicius (hizo un alegato contra el racismo después del incidente con Prestianni), es un tipo educado que, además, ha montado un equipo que no deja de percutir y que castiga el error como pocos.
Dos deslices del Madrid y dos tantos en contra después de una ardua tarea de compromiso en el conjunto blanco, algo tan a contrapelo de esta plantilla. “Los dos goles del Bayern fueron dos regalos nuestros. En este nivel es muy peligroso”, lamentó Antonio Rüdiger sobre el césped. Álvaro Arbeloa explicó que habían tratado en la preparación del partido cómo reaccionar ante esas situaciones. “Fueron dos errores que habíamos hablado antes del partido. Ellos te aprietan y va a haber pérdidas. Hay que cerrarse pronto. Si estás abierto, te hacen goles”, detalló el técnico blanco, que llamó a la esperanza para la vuelta. “No va a ser fácil, pero el que no crea que se quede en casa”, proclamó.






