Pese a la derrota, el equipo de Arbeloa igualó en peligro a los alemanes, la escuadra ofensiva más potente de Europa

Hay algunas frases de Álvaro Arbeloa que la primera vez que se oyen suenan a pie de publicación intensa de Instagram, pero después llega el fútbol y le da la razón. Como la de la influencia de las estaciones. “Cuando llega la primavera este Real Madrid siempre suele dar lo mejor de sí mismo”, dijo el viernes pasado. Al día siguiente, cuando ...

su equipo dejó escapar la Liga en Mallorca, pareció humo de redes, pero asomó el Bayern en el Bernabéu, para los cuartos de la Champions, y ya sí pareció que había llegado esa primavera medio mágica, hasta con chaparrón previo en la ciudad. El Madrid perdió el primer asalto (1-2), pero despachó su mejor partido en ataque de la temporada. Nunca había generado tanto peligro como los 2,37 goles esperados (xG) que valían sus ocasiones según el modelo de Hudlstatsbomb. A un equipo que de media solo ha concedido 1,03 xG en el torneo.

Aquí podría empezar a sopesarse otra sentencia de Arbeloa, justo después del partido: “Podemos hacerle mucho daño al Bayern. Si algún equipo puede ganar en Múnich es el Real Madrid”. Su equipo es el segundo que más peligro le ha generado a los alemanes en esta edición de la Champions. Solo le supera el Arsenal, y en un contexto muy distinto: en noviembre del año pasado, en la quinta jornada de la fase de liguilla del torneo, cuando le derrotó 3-1 en Londres después de generarle 2,63 xG. El equipo de Arteta, que ya lideraba la Premier con siete puntos de ventaja al City, arrolló aquella noche al de Kompany, al que solo permitió 0,66 xG, su cifra más baja del curso. La distancia de aquel partido fue una anomalía muy notable.