Los futuros apuntan a que el gas natural licuado apenas se abaratará el 3% en cuatro meses, frente a un descenso del 4% estimado en el crudo

Bastó que Donald Trump anunciara en la noche del lunes que el conflicto con Irán “ya está casi terminado” para que este martes el precio del petróleo y el gas registraran fuertes descensos. La tensión se relajó sobre estas estratégicas materias primas, aunque el mercado no termina de bajar la guardia ante la evidencia de los hechos: el estrecho de Ormuz continúa sin tránsito de petroleros y la Guardia Revolucionaria de los ayatolás ha advertido que “será Irán quien determine el fin de la guerra”. Los contradictorios mensajes de Trump y la resistencia que muestra Irán hacen que las previsiones de precios para los próximos meses apunten a niveles aún muy por encima de los previos a los ataques. Sí se abaratarán desde los niveles actuales, aunque ni mucho menos en la misma intensidad. Los futuros apuntan a un petróleo un 4% más barato en las entregas a julio, mientras que el gas natural solo se abarataría el 3,5% a ese plazo.

Desde que EE UU e Irán lanzaron su ataque sobre Irán hace ya más de diez días, el precio del gas ha subido más que el del petróleo. Según recoge el mercado neerlandés de futuros (TTF), la referencia en Europa, el gas natural con entrega en abril se ha encarecido el 50%, mientras que el barril brent ha aumentado su precio un 21%. Una divergencia que también se espera a la inversa. Así, el futuro del barril Brent con entrega en julio se paga ahora a 81,99 dólares, desde los 90 del precio actual al contado. En cambio, la variación esperada para el gas natural es muy reducida y el contrato a julio está ahora 45,5 euros el megavatio hora, frente a los 47 euros del contrato de abril.