El banco central transmite su preocupación a través de los equipos supervisores y en plena ejecución de los test de estrés geopolíticos

El Banco Central Europeo (BCE) busca evitar que la guerra desatada en Oriente Próximo desemboque en una gran recesión que haga tambalear al sector financiero en Europa, según indican fuentes financieras. El supervisor bancario de la Unión Europea (UE) ha contactado en estas últimas dos semanas con las entidades para pedirles que detallen su exposición al conflicto, tanto de manera directa, por el negocio desplegado en los países afectados, como de forma indirecta, por el crédito concedido a empresas que trabajen con esos países.

La petición del BCE se circunscribe a las inspecciones habituales y se ha canalizado a través de los equipos de supervisión conjunta entre miembros del banco central y de las entidades vigiladas (los conocidos como JST, joint supervisory teams por sus siglas en inglés), según indican estas mismas fuentes. El asunto no ha requerido, por el momento, una revisión del asunto en profundidad, a través de una revisión temática. Este es el siguiente instrumento de supervisión con el que cuenta el BCE, que supone una revisión más en profundidad de los datos y que puede derivar en inspecciones ad hoc. Según la información recopilada en un primer momento, podría activarse próximamente.