El supervisor vigilará la adopción de la inteligencia artificial en las entidades

Tras la intervención de EE UU en Venezuela de principios de mes y el pulso lanzado por la eventual anexión de Groenlandia, crece la preocupación en el Banco Central Europeo (BCE) por los efectos de un incremento de la tensión geopolítica y su impacto sobre la economía y las finanzas. Por ello, el regulador ha iniciado un test de estrés, cuyos resultados se publicarán en verano, en el que pedirá a 110 entidades de la zona euro que detallen el impacto en sus cuentas de distintos escenarios de recrudecimiento de las tensiones comerciales y cómo gestionarían la situación.

En una entrada del blog de supervisión bancaria de la institución —firmado por Sharon Donnery, miembro del equipo supervisor del BCE, y por Mario Quagliariello, director del equipo supervisor y riesgo—, se expone que, junto al cambio climático, la demografía y las disrupciones tecnológicas incrementan las vulnerabilidades del sector. No obstante, el documento asegura que en anteriores pruebas ha quedado demostrado que los bancos europeos son resistentes a esos shocks. Por tanto, el supervisor bancario ha fijado ahora las tensiones geopolíticas como una de sus prioridades y velará para que los bancos tengan los controles de riesgos y la gobernanza adecuados para abordarlas.