La Administración reconoce que 150 soldados estadounidenses han quedado heridos en la ofensiva

Donald Trump siempre ha medido el éxito de su mandato por el nivel de los índices de Bolsa y la marcha de la economía, por el coste de la gasolina. Cuando el Dow Jones entró en barrena el lunes y los precios del petróleo se dispararon por la guerra contra Irán, el presidente de Estados Unidos se lanzó a proclamar un fin muy próximo del conflicto. Pero con las turbulencias en los mercados más calmadas un día después, los mensajes en su Administración vuelven a ser contradictorios: aún no se ha avanzado lo “suficiente” en los objetivos y los ataques van a hacerse aún más intensos. “[La guerra concluirá] cuando nosotros lo decidamos”, ha asegurado este martes Pete Hegseth, el secretario de Defensa.

Desde que comenzó la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero, las declaraciones oficiales han estado repletas de contradicciones. Los plazos de la guerra no han sido una excepción. Trump comenzó hablando de “dos o tres días”, que pasó a alargar a “cuatro o cinco semanas” en menos de 24 horas. El Pentágono llegó a mencionar ocho semanas. Ahora, los mensajes diferentes vuelven a sembrar la confusión sobre cuándo podría acabar la guerra, mientras las empresas petroleras advierten de “consecuencias desastrosas” si el conflicto se alarga.