El español es el líder de la carrera francesa tras la contrarreloj por equipos, mientras Van der Poel se impone en una etapa clásica de la Tirreno-Adriático
En el Pantone de todos los colores del ciclismo, el rojo Vuelta, el rosa Giro, el arcoíris de todas las luces, todos hermosos, todos deseados, ninguno alcanza el valor místico del 123C, el del amarillo Tour que también viste el mejor de otras carreras francesas, como la París-Niza, donde quien lo porta desde la contrarreloj por equipos del martes se llama Juan Ayuso, el ciclista español de 23 años que con los hechos demuestra la razón de su voluntad de ser el líder del equipo en el que corra.
Huyó del UAE en el que Isaac del Toro le privó del título de heredero del monarca absoluto Tadej Pogacar; el Lidl-Trek le dio el peso que precisaba, y él respondió ganando la primera carrera que disputó con el colorido maillot de los supermercados alemanes, la portuguesa Volta al Algarve –y no se la ganó a cualquiera, on the contrary, le pudo al fenómeno francolusitano Paul Seixas, que deja a todos con la boca abierta a los 19 años, y a Pogacar también; al João Almeida que le disputaba protagonismo en el UAE, y al Oscar Onley y al Kévin Vauquelin que han aligerado la cartera del Ineos este invierno--, y, al mes siguiente, mandando ya en la París-Niza, la primera prueba por etapas del WorldTour, la de su primer duelo también con Jonas Vingegaard, que debuta este año en Francia.






