TOUR DE FRANCIAETAPA 17

Sin la locura de Mathieu van der Poel, en la cama con fiebre y neumonía, ni la rebeldía irlandesa y aerodinámica de Ben Healy, en sesión de reposo después de reventar el Mont Ventoux, la etapa llana que remonta el Ródano hacia sus fuentes y hacia las raíces alpinas del Tour de Francia, debe ser una etapa de desarrollo plano, como las que gustaban antes, transición, fuga tonta, caída inevitable en el asfalto empapado, jirones la ropa de Biniam Girmay, heridas abiertas sus codos, sprint. Como Tim Merlier, el más fuerte tras la retirada de Jasper Philipsen, se ha quedado cortado en la caída a 800m de meta, gana el italiano Jonny Milan, la segunda victoria en el último sprint del Tour del maillot verde guiado sabiamente por Jasper Stuyven, la segunda sin Merlier en la pelea, el belga que le derrotó dos veces. De verde ganará seguramente Milan el jueves el sprint intermedio de Rioupéroux, kilómetro 23,7 de la ruta de los Grandes Alpes de Grenoble. Quizás sea una ironía involuntaria que el más rápido del Tour pase el primero por el lugar exacto en el que se mató hace 90 años un escalador de la minera Sopuerta, Francisco Cepeda.

Solo la desmesura desmedida de Wout van Aert --a 70 por hora en la misma bici aero con la que Vingegaard ascendió el Ventoux a 23 por hora: el fin del mito de las bicis ligeras para la montaña-- que sigue buscando su hueco en el planeta de los lunáticos admirados, rompe mínimamente la siesta. Un ataque de cinco minutos en tierra de nadie bajo la lluvia entre sembrados a por unos fugados dispuestos a rendirse y un pelotón liderado por otro de los ejemplares que el Tour del 25 ha popularizado, el norteamericano Quinn Simmons, quien, dependiendo de la simpatía de la mirada que le describe, con su melena, mostachos, maillot y culotte de barras y estrellas con la publicidad de unos supermercados, pasa en nada de ser un hippy Creedence 60 años después a un payaso disfrazado de capitán América disfrutando en el asalto al Capitolio en Washington un 6 de enero. Su pasado de alabanzas públicas a Trump podría ayudar a terminar de construir el personaje, pero su tremenda calidad ciclística, su generosidad y deseo de llegar al límite ya en fugas, ya tirando del pelotón para que su Jonny Milan, el sprinter del Lidl, gane el verde y la etapa, decanta el juicio hacia su lado bueno, y así lo entiende la afición, que, según cuentan en su equipo, ha hecho de Durango Kid el ciclista más seguido en redes por goleada.