El centro asegura que desplazar al único auxiliar técnico educativo dejaba desasistidos a otros siete alumnos con necesidades especiales
“Llegaré hasta donde haga falta”, advierte Isaac Mayoral, padre de un niño con síndrome de down de ocho años excluido de una excursión escolar en Talavera de la Reina (Toledo) por no contar con personal de apoyo suficiente para hacerse cargo del cambio de pañal. El viaje era a Micropolix, en Alcobendas (Madrid), y tuvo lugar el pasado 5 de marzo, pero el pequeño, alumno del CEIP Hernán Cortes desde la etapa de infantil, se quedó en tierra. Un mes antes, el 4 de febrero,
k" rel="" title="https://elpais.com/noticias/educacion-especial/" data-link-track-dtm="">se le dijo a la familia que el único auxiliar educativo (ATE) del centro no podría acompañar a su hijo. El colegio cuenta con ocho alumnos con este apoyo reconocido, cuatro de ellos sin control de esfínteres. Si el ATE viajaba con el niño ese día, el resto se quedaba sin esa asistencia y el profesorado, cuentan fuentes cercanas al centro, no está obligado a asumir esta labor.
El Hernán Cortes de Talavera, un centro público con 467 alumnos, apuró todo lo que puedo, hasta la tarde anterior a la excursión, para encontrar un ATE que pudiera acompañar a Isaac. El servicio de personal de la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha, ofertó la plaza a 61 inscritos en la bolsa de empleo de esta especialidad, “pero ninguno accedió”, explica José Gutiérrez, delegado provincial en Toledo. “Durante cinco días se hicieron una barbaridad de llamadas, pero mucha gente tiene otros trabajos y no renuncian a su puesto por un sólo día”, apuntan desde el entorno del centro a EL PAÍS. El colegio ofreció a los padres acompañar al menor durante la excursión, posibilidad que estos rechazaron de plano: por incompatibilidad horaria con su trabajo y por no asumir una función que, recuerdan, recae en el colegio.






