En uno de los puntos de salida de cayucos del norte de África, se inaugura un espacio construido con materiales locales para la formación y el empleo
Kayar es el típico pueblo pesquero de Senegal, con una playa llena de cayucos y una lonja donde cada tarde decenas de muchachos descargan las capturas del día. Aquí, a diferencia de Gorée, Casamance o Saint Louis, apenas se ve un turista. Sin embargo, en unas dunas próximas al pueblo ha brotado un hotel con sus 20 habitaciones, su recepción, sus zonas comunes y hasta un agujero en la arena que algún día será una piscina. Eso sí, no es un alojamiento corriente. El hotel escuela hogar Baobab, que se inauguró el pasado sábado, nace con el objetivo de ser un espacio de formación para dar oportunidades laborales a los jóvenes de la zona, que en los últimos años han optado masivamente por la emigración hacia España. De ellos mismos surgió la idea.
Cuando Modou Gueye salió de Kayar en octubre de 2023 era poco más que un adolescente obligado a trabajar como pescador para mantener a su madre y siete hermanos pequeños. Ahora tiene 19 años, papeles de residencia en España y un trabajo de albañil y ha vuelto al pueblo por primera vez. Su madre tiene cáncer y quería verla a toda costa. Sin embargo, aprovecha un momento de respiro para pasarse por el hotel escuela. “Mira esto, parece increíble que lo hayan hecho en tan poco tiempo”, dice. Gueye observa todo con un punto de satisfacción porque sabe, en el fondo, que al menos una pequeña parte, un ladrillo quizás, procede de su propio esfuerzo.







