El nuevo jefe de Estado promete que se esforzará por evitar “el frenesí electoral” que ha llevado al país a celebrar tres elecciones desde 2022

António José Seguro, un socialista moderado que había estado retirado de la política más de una década, ha tomado posesión este lunes en Lisboa como nuevo presidente de Portugal. Lo hizo un mes después de derrotar en las urnas al candidato de ultraderec...

ha, André Ventura, con cerca del 67% de los votos, buena parte de ellos procedentes de la derecha democrática que no deseaba abrir la puerta del palacio de Belém a una aventura populista. Y asume el cargo un tanto a contramano, cuando el orden internacional se está transformando debido a líderes que desdeñan el diálogo y el multilateralismo que el nuevo presidente portugués defiende.

“Vivimos tiempos de cambios profundos y rupturas. Se desmoronan pilares de nuestra organización internacional. La fuerza de la ley ha sido sustituida por el poder de los más fuertes”, describió antes de recurrir a la célebre frase de Thomas Hobbes (El hombre es un lobo para el hombre) para referirse al nuevo presente.

Sin citar en ningún momento ni guerras ni líderes concretos, Seguro reivindicó el pasado que ayudó en las últimas décadas a crear “prosperidad” y “estabilidad” gracias a la fijación de reglas, mecanismos de solidaridad, comercio internacional y estructuras de intermediación. Por contraste, el presente ha devuelto la guerra a Europa y ha intensificado la “competición geopolítica”. “Ningún país, por más preparado que esté, puede enfrentarse solo a esta realidad brutal”, advirtió antes de admitir que los países más vulnerables o codiciados por sus recursos no podrán protegerse con el derecho internacional o con organismos multilaterales como la ONU. Este nuevo tablero de juego, a su juicio, exige alianzas sólidas y que “no renunciemos al multilateralismo y a la resolución pacífica de los conflictos”.