La conexión entre la virilidad tradicional y los combustibles fósiles se reactiva por el auge de la ultraderecha frente al feminismo y las políticas ecologistas. Una exposición y una instalación exploran el fenómeno
Uno de los anuncios más sonados de la historia de la publicidad televisiva fue el de Coca-Cola Light en los años noventa. Un grupo de mujeres oficinistas hacían una pausa estratégica cada día a las 11:30 de la mañana para mirar por la ventana cómo un musculoso obrero de la construcción se quitaba la camiseta durante un descanso para beberse el refresco apoyado en una excavadora gigante. En su época se convirtió en icono de empoderamiento sexual femenino. Pero visto con perspectiva, reafirmaba también el imaginario masculino colocándole al obrero el complemento viril por excelencia: el vehículo. Es lo que la politóloga estadounidense
l="" title="https://www.caranewdaggett.com/" data-link-track-dtm="">Cara Daggett acuñó en 2018 como “petromasculinidad”.
El término es tan ilustrativo que casi no hace falta explicarlo: es obvia la conexión simbólica de la identidad masculina tradicional con los combustibles fósiles. Daggett sostiene que el petróleo es la base sobre la que se asientan el estilo de vida, la cultura y la narrativa de la sociedad patriarcal contemporánea. “Es también una poderosa fuente de producción de imaginarios colectivos y estéticas que refuerzan las estructuras heteropatriarcales. Las torres de extracción, la perforación, los oleoductos, la gasolinera, los coches, las motos, los tubos de escape. Todo eso tan ‘masculino’ está asociado a la idea de progreso”, subraya Jaime Vindel, investigador del CSIC y autor de libros como Estética fósil o Capitalismo fósil. Es también evidente la reactivación de esos imaginarios por parte de la extrema derecha como reacción a los movimientos ecologistas y feministas, a lomos del eslogan Drill, baby, drill (perfora, nene, perfora), popularizado en EE UU por la candidata republicana Sarah Palin en 2008 y retomado como mantra por el presidente Donald Trump.






