El movimiento feminista ha llamado este año a un 8M internacionalista. A una red global. Algo que las mujeres llevan mucho tiempo haciendo, organizándose para salvar los obstáculos del sistema frente a todo tipo de amenazas, contra ellas y contra otros: desde gobiernos autoritarios a grupos armados que pretenden cercenar derechos

Hace ocho días, en Barcelona, en España, la actriz y directora argentina Dolores Fonzi ganó el premio Goya a la mejor película iberoamericana por Belén, la reconstrucción de la historia de la mujer de 27 años que en 2014 acudió a un hospital de San Miguel de Tucumán, al norte de Argentina, con un aborto espontáneo. La detuvieron y la acusaron de homicidio agravado. Pasó dos años en la cárcel. Ella fue uno de los detonantes de la ola verde por un aborto legal y seguro que se convirtió en ley el 29 de diciembre de 2020. Poco más de cinco años después, el país es otro. La llegada de Javier Milei al poder en diciembre de 2023 inició una época de cambios e incertidumbre a través de recortes económicos y sociales que, como en todo el mundo con los movimientos ultra, ha puesto en la diana primero los derechos y libertades de las mujeres. Fonzi recogió su Goya enfundada en un vestido morado e hizo una advertencia a las cientos de personas de ese auditorio, entre ellas el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez: