Miles de personas han marchado por las principales calles de España con el foco puesto en el crecimiento de la ultraderecha internacional y de los conflictos bélicos
El clamor de miles de personas en las calles de España este 8M ha sido, como siempre, por la igualdad, contra la brecha salarial y la violencia machista. Pero este año, también con fuerza, contra la guerra y el fascismo. El feminismo ha respondido al llamamiento global para no dar pasos atrás en derechos adquiridos que, denuncia el movimiento, pueden peligrar con el auge de la extrema derecha en el mundo.
Aunque la división del feminismo continúa desde hace un lustro en algunas de las grandes ciudades españolas ―Madrid, Barcelona, Sevilla― por cuestiones como la ley trans o el modelo legal para abordar la prostitución, las marchas ―la mayoría han comenzado alrededor de las 12.00― han compartido el leit motiv en un 2026 marcado por la guerra en Irán, que se suma a la de Ucrania o al genocidio en Palestina.
“Feministas antifascistas. Somos más. En todas partes”. “Que tiemble el fascismo, aquí está el feminismo”, se repetía en los altavoces y coreaban las presentes en la manifestación de la comisión 8M, de las partidarias de la ley trans y la más concurrida en Madrid. “Esta es una manifestación donde cabemos todas y todes”, añadían.













