Jonathan y Henriette, conocedores al dedillo de la isla, su escape de Noruega en invierno, dominan una Transgrancanaria que tumbó al ganador de UTMB, retirado por hipotermia
Jonathan Albon honra el regreso del Roque Nublo a la Trasngrancanaria llegando solo en cabeza al obligado peregrinaje por el monolito volcánico. El permiso de las autoridades ambientales lo refrenda la cambiante meteorología, al fin con cielos despejados y un mar de nubes a sus pies. Por debajo, en Tejeda, su esposa, Henriette Albon, ejecuta su estrategia y toma en ese momento la cabeza cuando empieza la larga subida hacia allá. El matrimonio que se conoce al dedillo Gran Canaria, su escape invernal de Noruega para entrenar, conquistó este sábado la prueba reina del primer gran evento del calendario mundial de trail: los 126 kilómetros con más de 6.700 metros de desnivel positivo que atraviesan la isla de norte a sur. Su conocimiento del terreno —las dos caras de la isla, del frío de la noche al calor del día— situó en lo más alto del podio a dos ganadores que no solo comparten lecho, sino celebración: tan enteros llegaron que se dieron el gusto de esprintar de lo lindo chocando manos.
Una historia sin precedentes para la 27ª edición de la Transgrancanaria, con una semana con carreras. El consenso entre corredores es que la reina, la Classic, empieza en Artenara, ya pasado el ecuador, en el kilómetro 67, pero hay que sobrevivir la noche. Ahí estaba Abel Carretero con la primera luz del día, sentado en el avituallamiento bajo una manta con la que entrar en calor, la misión imposible con esos pies fríos tras charcos. Al reanudar la marcha, reconoció que su deseo —prefería menos calor que en ediciones anteriores— le había explotado en las manos. “¿Recuerdas que prefería mal tiempo? Pues no, esto es peor”. Lo sabía el canario Oswaldo Medina, cuyas manos temblaban mientras sujetaba un caldo que calentó su alma, pero no evitó su abandono. La organización subraya que el índice de retiradas, al menos en la élite, es ostensiblemente mayor con el calor. Con todo, al mediodía ya se habían retirado 166 y quedaban 707 en pie.






