La elevada inflación, que ha traído alzas de tipos y financiación más cara, y la marcha de refugiados sirios, ponen en peligro a la conocida como ‘China europea’

Turquía ha sido tradicionalmente una potencia del textil. Importantes marcas europeas y locales producían en territorio turco para todo el mundo. Pero la llamada China de Europa sufre la peor crisis de las últimas tres décadas: en 2025 sus exportaciones supusieron por primera vez menos del 3% del comercio mundial de ropa y, después de tres años de contracción, se quedaron en poco más d...

e 14.000 millones de euros, casi un cuarto menos que en 2022.

A finales de 2025, uno de los patronos de la industria, Abdullah Kigili, dio la voz de alarma: “Nos espera un inmenso desastre. El Estado ha abandonado al textil”. El problema es que los intereses del sector y las políticas económicas del Gobierno van por caminos divergentes. En los cuatro últimos años, la inflación ha fluctuado entre el 30% y el 64%, según cifras oficiales —economistas independientes creen que ha llegado a ser muy superior—, es decir, los costes para los empresarios y los trabajadores se han disparado. Esto ha obligado a que el Ministerio de Trabajo decrete ajustes del salario mínimo, que se ha multiplicado por cinco en los últimos cuatro años hasta las 28.075 liras (y aún así sigue siendo inferior al coste medio de un alquiler en Estambul). Traducido a euros, en este periodo, el salario mínimo ha pasado de 366 a 540 euros.