El asesinato de Saile Huraldo en Fuenlabrada en 2022 contó con una preparación nunca antes vista en los Dominican Don’t Play. Un tribunal juzga este mes a los acusados como autores intelectuales
Un coche se detiene frente a la discoteca Shoko, en el centro de Madrid. De él, salen dos hombres que disparan a un grupo de clientes del local y vuelven al vehículo a toda prisa. Es el 11 de septiembre de 2022. Toda la escena queda grabada por las imágenes de seguridad del establecimiento. Los autores del tiroteo son, presuntamente, miembros de los Trinitarios, una banda juvenil violenta. En esa agresión, sitúa la policía el detonante de una ejecución que se perpetró un mes después en otra discoteca, en Fuenlabrada. La de
el="noreferrer" title="https://elpais.com/espana/madrid/2023-05-18/siete-detenidos-por-el-asesinato-de-fuenlabrada-una-emboscada-en-un-concierto-de-maximo-riesgo.html" data-link-track-dtm="">Saile Huraldo Mesa, un joven de 21 años y padre de tres hijos que ni siquiera estaba en la discoteca Shoko la noche del primer tiroteo. Fue él quien pagó la venganza.
Los autores materiales del asesinato de Saile ya fueron juzgados y condenados. Son dos menores pertenecientes a los Dominican Don’t Play (DDP), la banda rival de los Trinitarios. Pero lo más difícil de este caso no era conseguir pruebas para detener a los sicarios, sino a las mentes pensantes. Este mes de marzo se juzga en la Audiencia Provincial de Madrid a los que la policía y la fiscalía considera los autores intelectuales del asesinato, sus jefes en la banda. En el banquillo también está otro miembro de la organización y una persona ajena a la organización que condujo la furgoneta que transportó a los menores homicidas. Según el relato acusador, los procesados ensayaron el crimen horas antes de cometerlo.






